Antología de Minificciones

ANTOLOGÍA DE MINIFICCIONES




BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

MÓDULO 2: TAC para Compartir Información

UNIDAD DE APRENDIZAJE 4: Recopilo, diseño y publico

TEMA: Antología de minificciones

ALUMNO: Bernardo Ortiz González

Puebla, Puebla 30 de octubre de 2020





INDICE

Introducción.

Minificciones.

El misterio de la carta por Minerva Romero Ramírez y Juan Ramírez Sánchez

Un sueño por Lourdes Barrios Peláez y Bernardo Ortiz González

A destiempo por Rosa Gil Becerra y Virginia Reyes Álvarez

Premoniciones por Candelaria Rosas Castro y Alejando Gaona Rivera

El secreto por María del Carmen García Torres y Judith Ramos Castillo

El individuo por Emelia Hernández Cruz e Ismael Ortiz Castillo

Una escalofriante noche por Alejandra Barrera Vergara y Manuel Méndez Hernández

Desaparecida por Laura Huerta Alejo y Ricardo Martínez Martínez

El hombre pensativo por Blanca Celsa Castillo Ascensión y Carolina Pérez Ortiz

Susana y el tiempo por Diana Cecilia Romero Hernández y Carlos Márquez Minor 

Encontramos el camino por Norma A. García Equihua y Verónica Velázquez Ávila

El examen por Dolores Pérez Cruz

¿Por qué no es como antes? por Julieta de la Cruz Canela


Conclusión.

Bibliografía.







INTRODUCCIÓN

La minificción es un género literario relativamente joven. Trata de abordar algún hecho ficticio o real en una extensión sumamente corta, sin necesidad de presentación, explotando al máximo la imaginación, generando un desafío cognitivo y un impacto en su lector. Se adapta perfectamente a estos tiempos en los que el lector tiene poco tiempo para disfrutar la lectura y/o tiene a su alcance un smartphone que le brinda muchísima información al momento.

Como parte de este módulo se nos pidió elaborar unas minificciones en pareja, tanto para aprender a  compartir información como para expresar nuestras ideas. De este ejercicio, surgieron 13 relatos que a continuación se presentan.




MINIFICCIONES



El misterio de la carta por Minerva Romero Ramírez y Juan Ramírez Sánchez

Hace varios años en una provincia de España vivía Manuel un escritor mediocre con el sueño de ser famoso, una tarde salió a despejar su mente. El tiempo transcurría el sol se ponía en el horizonte y las luces tenues de los faroles del pueblo se empezaban a encender, las calles le parecían muy largas e interminables y tenía una sensación extraña que no podía salir de su cuerpo, ahora su mente también se había unido a ese colapso de nervios que sentía y no podía descifrar que era. En el camino se encontró con Don José el esposo de Amalia, lo saludo sin querer hacerlo ya que él siempre ha pensado que solo pierde el tiempo escribiendo y nunca será un escritor famoso. Don José quiso hacer platica con Manuel, pero al notar que tenía mucha prisa se despidió alejándose de ahí.

Finalmente, cuando se dirigía a su casa se encontró con Amalia una mujer amable y siempre sonriente le entrego un sobre y el corazón le latió desbordado abrió ansioso la carta y antes de conocer el contenido de está, recibió un disparo por la espalda, Amalia sorprendida y consternada palideció al ver la escena. Sus compañeros de aventuras, las hojas, el reloj, el quinqué y su botella quedaron abandonados en esa casa donde el sueño de ser un gran escritor nunca logró.




Un sueño por Lourdes Barrios Peláez y Bernardo Ortiz González

Desde que le dieron la fecha del examen, Alondra sabía que le quedaban pocos días para prepararse debidamente. Todo el mes anterior había sido muy ajetreado en el bar y la repentina solicitud del tío Ulises, su único apoyo desde que sus padres se fueron, le habían complicado en demasía prepararse para ese crucial examen. Ahora, de camino a su pueblo natal para ver a su tío intentaba concentrarse en la lectura, pero el ambiente al interior del autobús le impedía leer y tomar apuntes, además de mantenerse preocupada por aquel mensaje de texto que recibió de su tío y que ya no tuvo respuesta. El autobús seguía su marcha, más lenta que de costumbre y la noche poco a poco comenzó a envolverlo todo. Alondra se inquietó pues el viaje ya había durado más de lo acostumbrado. De repente, el chofer apagó la unidad y les comunicó a los pasajeros lo siguiente: 

-Estimados, hasta aquí llegamos. Me dicen que la tormenta de ayer desgajó un cerro y no hay acceso a partir de aquí y que hasta mañana temprano queda reparada la vía. Quienes quieran se pueden bajar y pasar la noche en la posada de Doña Lencha. Los que se quieran regresar, en 20 minutos tomamos carretera de vuelta. 

Alondra decidió que no tenía caso regresar, lo mejor era pasar la noche y al día siguiente intentar llegar al pueblo. Se bajó del camión y se encaminó a la posada. Esa noche por lo menos la podría utilizar para estudiar en la habitación. Al llegar al recibidor preguntó por lo que había ocurrido y le confirmaron que la tormenta había cerrado la carretera y dejado tirados postes de telefonía y electricidad. Pidió una habitación, unas cuantas velas, algo de cenar y se encerró en su habitación. Ya a solas, se puso a leer y anotar. Para la una de la mañana Alondra ya estaba dormida. Pasadas unas horas se despertó. El ambiente era diferente, las cosas se veían y sentían diferentes, como cuando se está a punto de entrar en un sueño profundo. Observó el reloj que seguía marcando la misma hora que la última vez que lo vio. Se sentía liviana y ligera. Decidió levantarse, tomar sus cosas y salir de la posada. El silencio al exterior era abrumador, y la soledad muy inquietante. Revisó su celular, pero notó que no tenía batería por lo que estaba incomunicada. Caminó un poco, pero nadie salió a su paso así que decidió regresar a la posada. Al entrar nuevamente a su habitación, le pareció ver a su tío Ulises haciéndole una seña, como si quisiera que se acercara a él. Alondra se asustó, cerró sus ojos rápidamente y al abrirlos ya no estaba su tío. Tuvo miedo. Nuevamente se sintió muy ligera, como flotando, y sus párpados comenzaron a sentirse muy pesados, como cuando el cuerpo se prepara para dormir. Al día siguiente un rayo de sol le despertó. Se dispuso a guardar su libro y sus apuntes mientras veía por la ventana el paisaje que ofrecía la sierra. Recordó momentos de su niñez, a su madre, a su padre, a sus amigos. Un monte a lo lejos le trajo recuerdos agradables de su primer amor, pensando que sería de él en estos días. En ese preciso instante, su celular sonó.



 

A destiempo por Rosa Gil Becerra y Virginia Reyes Álvarez

Era una noche lluviosa de verano, cuando los truenos estremecían la tierra. En una casona, a las afueras de la ciudad, estaba tan obscuro que solo se podía ver el blanco rostro y la sonrisa que siempre cautivó a César Macotela, aquella mujer que en todos sus viajes lo acompañaba, su nombre era Victoria con quien vivía uno de esos romances que solo existen en las novelas.

Victoria, al oír el estruendo de los truenos bajo corriendo al estudio en busca de una vela, al prender el candil, descubrió que había un diario sobre la mesa y que en la portada apenas se podía leer: “para mi Victoria”. Llena de curiosidad, comenzó a leer la historia de aquel gran amor. No pudo evitarlo y comenzó a llorar pues aquellas palabras la describían. Se dio cuenta que César, su enamorado, vivió en el siglo XIX y dedicó su vida a encontrarla; sin embargo, no lo logró pues todo fue producto de su traviesa imaginación. 

¿Será que él llegó muy temprano? o ¿Ella se retrasó un poco? tal vez fue el caprichoso destino que los unió en el mismo lugar pero en distintos tiempos.




Premoniciones por Candelaria Rosas Castro y Alejando Gaona Rivera

Esa noche Conchita llego a casa muy cansada después de un largo día de trabajo y solo deseaba meterse a su cama, estaba lista para perderse en los brazos de Morfeo, sin embargo no fue así, ya había pasado más de la media noche y por mas ovejas que contaba no lograba conciliar el sueño, de pronto el silencio total se hizo presente y empezó a sentir un frio muy intenso en la habitación, los perros aullaban y los gatos maullaban y el tiempo parecía detenerse, era la una en punto de la madrugada cuando casi muere de un infarto al ver aparecer en la obscuridad una calaca, se quedo helada entre las sabanas sin poder dar crédito a lo que estaba sucediendo y un electrizante shock de terror la paralizó por completo, tenía la boca seca y estaba lista para salir corriendo pero de pronto escucho la voz de su tatarabuela Rosenda que le decía “¡Conchita, levántate y dame un abrazo!” mientras la arropaba y le daba las buenas noches sus pupilas se dilataban y sus músculos se tenzaban... la muerte corre más que tu y no importa cuando pero te estará esperando.




El secreto por María del Carmen García Torres y Judith Ramos Castillo

Este día caluroso, voy sobre la carretera de vista árida y de poca sombra, sobre mi gran y fiel compañera mi moto Harley negra, llevo puesta ropa de piel negra y gafas oscuras para que el sol no pueda quemarme, voy viendo el paisaje y pensando en lo que quiero lograr con este viaje. 

Quiero encontrar la razón del por qué tuve que vivir esta extraña historia de “amor”, que simplemente me marcó.

En ese tiempo, conocí una hermosa chica que era enfermera en una clínica, pero por las noches cuando terminaba su turno, le gustaba visitar los bares a pie de carretera, una noche coincidimos y comenzamos a salir, tuvimos una linda relación, era tan excitante esa relación, que sólo ella logró que yo parara mis viajes como motero. Un mal día las cosas comenzaron a cambiar, ella se comportaba de manera extraña y aunque no lo crean alguna vez la vi cambiar de apariencia, pero simplemente me negaba a creerlo. Y como tenía que suceder, ella simplemente me confirmó todas mis dudas.

Todo este tiempo estuve enamorado de una “alienígena”. Sí, ella no era de este planeta, y pues sólo bastaron unas horas para que pudiera reunir todas las muestras que sacó de la clínica y tomar su gran nave espacial para regresar a su planeta de origen.

¿Saben? Esto quiero que quede en secreto, ya que la gente podría tacharme de loco, borracho o drogadicto por creer en una historia tan perturbadora, así qué esto queda entre tú y yo.

Hoy decidí volver a emprender mi viaje y dejar toda esta historia atrás, llegar a un nuevo lugar, tomar un buen vaso de vino y sin prisa alguna leer un buen libro de ficción llamado “la vida”.




El individuo por Emelia Hernández Cruz e Ismael Ortiz Castillo

El día terminaba, el individuo se sentía desfallecer, estaba desesperado, no lograba centrar sus pensamientos, una incertidumbre y desesperación recorría todo su ser, el tiempo en ese instante se había convertido en su mayor enemigo. 

El individuo sabía que tendría que encontrar la solución sin embargo el tiempo no le permitía pensar con sensatez, se sentía agobiado pero la angustia o el miedo ahora se convertirían en sus mejores aliados para enfrentar al tiempo que con cada segundo que transcurría su corazón daba la sensación de que en cualquier momento saldría disparado de su pecho. 

El individuo podía escuchar su propio palpitar, un sudor frío recorría su frente, su respiración era cada vez más agitada, en un instante de lucidez, saco fuerzas de flaqueza y sin pensarlo dio un salto en el tiempo. Su mente aún confundida encontró un recuerdo, era algo realmente bello, un tesoro maravilloso el más grande del mundo, el individuo recordó aquellas palabras que con tanto amor tantas veces escucharía y en aquellos momentos no valoraba más ahora al recordarlas en ese instante de desesperación le habrían dado la respuesta y un consuelo a su corazón aquellas palabras tan simples pero tan profundas simplemente decían así “ no te rindas , no te detengas , no desistas jamás y tus metas siempre lograrás” 

El individuo sonrió alegremente levantó la mirada y pensó para sus adentros la vida es una gran aventura.





Una escalofriante noche por Alejandra Barrera Vergara y Manuel Méndez Hernández

Era la noche del viernes 13 de octubre de 1995 en su recamara se encontraba Alexa quien era una estudiante de preparatoria muy aplicada y aunque eran casi la 1 de la mañana seguía estudiando para su examen de matemáticas que tendría al día siguiente. A lo lejos escucho un ruido al cual no le tomo importancia algunos minutos más tarde vuelve a escuchar el ruido, pero esta vez más cerca. Se levanta de la silla temerosa y abre la ventana de su recamara mira una sombra extraña la cual tenía silueta de un hombre, pero de la cabeza emergían unos cuernos de repente se escucha un sonido similar a una cabra. Alexa muy asustada decide cerrar la ventana y acostarse inmediatamente con la lampara encendida despertando por la mañana confundida decide preguntarle a su vecino si había escuchado algo parecido el cual responde; Si, hace algunos días debemos tener cuidado la gente cuenta que es un fenómeno llamado el chupacabras.




Desaparecida por Laura Huerta Alejo y Ricardo Martínez Martínez

En un jardín en una tarde de otoño, una pequeña llamada Paty jugaba con sus muñecas, mientras un hombre extraño a ella la observaba sin saber lo que le esperaba.

El hombre con cautela se acercó a ella para tratar de tener una plática y con engaños llevarla a un lugar desconocido.

Al darse cuenta la pequeña ya estaba muy lejos de casa.

Paty es una niña de 10 años, está sentada en una silla de madera. Se encuentra en extremo silencio, inerte, casi no parpadea, su mirada esta fija en aquel hombre sentado frente a un escritorio.

Él escribe tan rápido como puede sobre un libro abierto, su rostro es enigmático, misterioso y en cierto instante se percibe una mirada maléfica.

Paty observa sobre el escritorio viejo que se encuentra un reloj antiguo que marca las 11, apenas si puede mirar las manecillas, ya que la vela que alumbra la habitación está a punto de terminarse.

La mirada de Paty busca algo desesperadamente, observa la habitación lúgubre, escalofriante y con un olor a humedad que asfixia, siente su corazón palpitar tan aprisa, a tal grado que le impide respirar.

Aquel hombre parece haber terminado de escribir y desprende la página, se levanta, camina hacia ella y le retira uno de los abrigos que viste Paty que deja en la habitación junto con la página.

Tres días después es encontrada una cabaña en medio del bosque con una nota que exige dinero, el abrigo de una niña desaparecida y sin rastro alguno.

Los padres desesperados imaginando lo peor por su pequeña continúan la búsqueda, con la esperanza de lograr encontrarla con bien.




El hombre pensativo por Blanca Celsa Castillo Ascensión y Carolina Pérez Ortiz

Juan, es un gran escritor de novelas románticas, pero desde hace un tiempo que las ideas no le llegaban a la mente, el escritor no sentía esa inspiración y más aún con la situación que está viviendo actualmente la humanidad. Él no lograba abrir su mente o inspirarse en algo o alguien. Solo se le veía ahí en su lugar preferido dónde había escrito tantas novelas exitosas, únicamente tiene pensamientos de miedo y angustia.

Solo se le veía ahí sentado, sin nadie que lo escuche o inspire, para  escribir su nueva novela, decepcionado de sí mismo y sin saber qué hacer, optó por salir de su ático para salir  correr por ese bosque donde solo se escuchaba el silbido del viento y las hojas de los árboles caer, en esa tarde fría de otoño, él empezó a sentir el aire frío en su cara, pues sus pensamientos de miedo y angustia se empezaron a desaparecer, cuando de repente a lo lejos observó a una pareja corriendo, entonces desde ese momento  su mente se le ilumino y empezó a inspirarse para escribir su nueva novela.

Desde esa ocasión Juan tomó la decisión de salir a disfrutar más de la naturaleza y convivir más con la gente para poder inspirarse y así escribir sus novelas.





Susana y el tiempo por Diana Cecilia Romero Hernández y Carlos Márquez Minor

Susana era una joven con gran carisma, muy exitosa en su carrera de ingeniería. Al ser un buen elemento en la empresa en que se desempeñaba, empezaron a darle más proyectos de los que podía manejar, su familia la apoyaba al 100%. Ella pasaba la mayor parte de su tiempo atendiendo asuntos que la mantenían fuera de su hogar. Algunos días estando en casa realizaba trabajos, a veces hasta el amanecer. En una de esas noches a Susana la venció el cansancio y se quedó dormida. Con el tiempo su familia le reprochaba la falta de interés en cosas relacionadas con ellos. A Susana no le importó y siguió con ese estilo acelerado de vida. Un día se dio cuenta que el tiempo había pasado tan rápido, que empezaba a envejecer, fue entonces que tomó la decisión de recuperar todos los momentos preciados en familia que había dejado escapar.

Para ese entonces ella se encontraba en otro país muy lejano del suyo, como siempre por asuntos relacionados con el trabajo. 

Al mismo tiempo un virus desconocido y extremadamente contagioso, paralizó al mundo.

Susana intentó todo para poder regresar con sus seres amados, pero no estaban permitidas ni la entrada, ni la salida de nadie en aquel lugar, para evitar la propagación de aquella letal enfermedad.

A ella no le quedó más consuelo que comunicarse con su familia a través de medios digitales.

Ese virus se desarrolló por el abuso que se hizo de los recursos naturales y el maltrato al medio ambiente.

Al no encontrar una cura para ese mal, Susana vive separada de su familia, esperando que la vida le dé la oportunidad de regresar.

En ese momento sonó el despertador. Susana se levantó con el corazón acelerado, con la convicción de dedicarle más calidad de tiempo a las cosas que valen la pena en la vida, como lo es la familia. 





Encontramos el camino por Norma A. García Equihua y Verónica Velázquez Ávila

Era la una de la mañana de una fría, lluviosa e inesperada noche de Octubre de 2020, afuera la oscuridad acechaba a las frustradas estudiantes que intentaban relajarse de la semana tan pesada que tuvieron; repentinamente, se escuchó un rayo, el cual cayó muy cerca de la casa donde ellas se encontraban. Un escalofrío recorrió sus cuerpos, pues una de ellas les recordó que se aproximaba el día de muertos y que esta vez se sentía muy diferente el ambiente a años anteriores, sobre todo por aquellos que habían fallecido debido a la pandemia, la situación se tornó más triste de lo esperado, ya que cada una de ellas comenzó a tener recuerdos de seres queridos y conocidos que ya no estaban, su vida era distinta, había ya, un antes y un después. 

El rayo hizo que la luz se fuera, poniendo cada vez más oscura y tenebrosa la noche. De pronto escucharon ruidos, ninguna de ellas podía olvidar la historia que su profesora les había contado acerca de los hechos que se habían suscitado en esa casa en donde estaban, querían investigar y sentían que el miedo se apoderaba de ellas, después de todo una muerte no era algo que podían pasar desapercibida, bajaron las escaleras y los ruidos eran más fuertes, de pronto entre las sombras vieron una silueta y  los ruidos provenientes de los árboles cercanos a la casa las hizo temblar, se miraron unas a otras llenas de miedo, se sentían solas y desprotegidas en medio de la nada, cuando de repente de entre esa inmensa oscuridad, saltó hacia ellas un hermoso búho gigante, soltaron un enorme grito y como por arte de magia regresó la luz, la silueta del detective Romo saltó del susto por el grito de las chicas, el búho abrió sus alas y voló lejos de ahí, las chicas observaron como el majestuoso vuelo del ave y su belleza les inspiró el valor para salir de la penumbra, el detective les dijo que no se preocuparan, que no tenían nada que hacer ahí, con ello recordaron que a pesar de todo, la vida sigue. Salieron de ahí y su mente rápidamente regresó a la actividad que tenían pendiente: debían concluir su tarea. Regresaron al pueblo y un poco más despejadas continuaron con sus pendientes. ¡Les esperaba un gran futuro por delante!





El examen por Dolores Pérez Cruz

Durante la temporada de exámenes del joven Marcos, su estrés era demasiado; las noches de estudio y la presión de tener que aprobar los exámenes que se creía, venían bastante difíciles.  

Después de quemarse las pestañas entre libros y oscuridad de noche, al día siguiente decidió ir al campo a tomar unas copas con sus amigos, quienes ya le habían invitado hace varios días, pero debido a la presión, no quería distraerse. Fueron largas horas tomando vino, platicando y divirtiéndose. A Marcos, ya se le había olvidado que al día siguiente tenía que presentar el examen más importante que definiría su destino en la universidad. Al paso de las horas, Marcos ya no media lo que estaba tomando y menos en el lugar donde se encontraba.  

Pasada la noche, no recordaba nada, dónde estaba, con quiénes estaba y a donde iba. Siguiendo su poco instinto que quedaba, caminó y caminó hasta lo que creyó era su casa, pero el cansancio lo venció hasta quedarse dormido. 

Al día siguiente recordó lo que había sucedido, recordó que su examen ya estaba en curso y ya no tenía tiempo para llegar, era su fin... o eso creía. Su profesor tuvo un inconveniente personal y no pudo llegar a aplicar el examen a sus alumnos, por lo que se pospondría hasta la siguiente semana. Agradecido, Marcos regresó a su casa a seguir estudiando con la esperanza de tener la suficiente fuerza de voluntad para no recaer en aquella situación tan desagradable. 





¿Por qué no es como antes? por Julieta de la Cruz Canela

Teníamos demasiados problemas, nuestro trabajo había generado un abismo entre los dos las discusiones por todo y a la vez de nada. Estaban a la orden del día, pero sé que nos amábamos; no puedo dejar de pensar en lo feliz que éramos antes. 

Se me había ocurrido invitarlo a salir, preparar algo especial, algo que no habíamos hecho desde hace mucho como relajarnos, tomar una buena botella de vino para encontrar una mejor solución a lo que estábamos pasando, entendernos y pasar juntos esta mala racha para estar bien como antes.

Fernando ha llegado muy molesto, no pude decirle nada solo con su mirada de desprecio ha roto mi corazón, quisiera que me hablara con la verdad y a estas alturas prefiero que me diga que no me ama, es estresante esta situación.

Prepare la cena me puse mi mejor vestido, decidí quedarme un rato más en la sala viendo el televisor tratando de distraer mi mente y no pensar más cosas trágicas, después más tranquila decidí alcanzarlo en la recamara.

Él estaba despierto ya más tranquilo, me dijo con voz baja:

-Rosario tenemos que hablar- él tenía los ojos llorosos, la cara muy triste y lo vi como nunca. Entonces me dijo el por que había cambiado tanto, dijo que no le prestaba atención, además que se sentía solo, que se había roto nuestra comunicación. Eso me molesto mucho, pero decidí callar y escucharlo.

Estaba muy agobiado, tenía muchos problemas en su trabajo y si, en muchas cosas tenía razón, me parece que me enfoque en otras cosas y no veía que yo también tenia errores, nos abrazamos me dijo que me amaba y que teníamos que hacer algo para componer nuestra situación.

Entonces aproveche el momento, le comenté que había preparado algo muy especial, que había comprado el vino que le gustaba, él sonrió, me hizo que fuera por ella, decidimos aclarar tantas cosas y hablamos como nunca.



CONCLUSIÓN

Todas las minificciones cumplen al menos con la exigencia de ser cortas. Muchos de los relatos abordaron temas paranormales o sobrenaturales, quizás influenciados por el ejemplo que vimos. Otros recogen situaciones cotidianas que no presentan realmente un desafío cognitivo y no se dan a la tarea de permitir que sea el lector quien determine ciertas situaciones, como por ejemplo los desenlaces o por lo menos que eche a volar su imaginación descifrando el conflicto de la narración. No hay que dejar de lado que para casi todos fue su primera aproximación a este tipo de género, por lo que el esfuerzo y la dedicación es digna de anotar. Sin duda fue una grata experiencia para todos los que estuvimos involucrados y creo que el módulo cumplió con la intención de fomentar el uso de tecnologías que nos permiten compartir información y expresar nuestras ideas, ya sea escritas o audiovisualmente. 



BIBLIOGRAFIA

Minificción. Minificción Escritores.org
Todas las minificciones se tomaron del Foro: Actividad 2. Construyamos juntos
El misterio de la carta por Minerva Romero Ramírez y Juan Ramírez Sánchez
Un sueño por Lourdes Barrios Peláez y Bernardo Ortiz González
A destiempo por Rosa Gil Becerra y Virginia Reyes Álvarez
Premoniciones por Candelaria Rosas Castro y Alejando Gaona Rivera
El secreto por María del Carmen García Torres y Judith Ramos Castillo
El individuo por Emelia Hernández Cruz e Ismael Ortiz Castillo
Una escalofriante noche por Alejandra Barrera Vergara y Manuel Méndez Hernández
Desaparecida por Laura Huerta Alejo y Ricardo Martínez Martínez
El hombre pensativo por Blanca Celsa Castillo Ascensión y Carolina Pérez Ortiz
Susana y el tiempo por Diana Cecilia Romero Hernández y Carlos Márquez Minor 
Encontramos el camino por Norma A. García Equihua y Verónica Velázquez Ávila
El examen por Dolores Pérez Cruz
¿Por qué no es como antes? por Julieta de la Cruz Canela



Comentarios